EL USO DE LA FIBRA EN ALIMENTACION ENTERAL Y/O SUPLEMENTACION ORAL

La fibra dietética está constituída por macromoléculas de origen vegetal resistentes al proceso de digestión y absorción en el intestino, por consiguiente permanecen intactas. Sin embargo, sufren una digestión parcial o total en el colon. Cuando la alimentación es pobre en fibras, generalmente se puede producir estreñimiento, malestar abdominal y/o problemas hepáticos. Una vez realizado el proceso de digestión, se debe producir la eliminación de los residuos… si permanecen en el organismo mayor tiempo del necesario, se transforman en sustancias tóxicas para el cuerpo: la función de las fibras es justamente facilitar y acelerar este proceso.

Fibras Insolubles: ayudan a mantener un tránsito intestinal normal. Son capaces de retener agua en su matriz estructural formando mezclas de baja viscosidad que producen un aumento en la masa fecal que acelera el tránsito intestinal. Los efectos fisiológicos de la fibra dietética soluble provienen en gran medida de su fermentación colónica. Este proceso es fundamental, ya que gracias a él se produce el mantenimiento y el desarrollo de la flora bacteriana, como también la integridad y fisiología de las células epiteliales, lo que es relevante para la absorción y metabolismo de nutrientes. La fibra insoluble tiene efecto laxante y no es fermentada o lo es muy escasamente. Es aporte nulo en calorías.

Fibras Solubles: tienen efectos beneficiosos sobre la microflora del colon, lugar en que es fermentada produciendo ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Este tipo de fibras retrasa el tiempo de tránsito gastrointestinal y reduce las velocidades de absorción de algunos nutrientes, disminuyendo las concentraciones plasmáticas de glucosa y de colesterol. Es rápidamente fermentada por las bacterias del colon y no tiene efecto laxante.

El deficit de ingesta de fibras se ha involucrado en la patogénesis de diversas enfermedades como constipación, síndrome de colon irritable, diverticulosis, apendicitis, cáncer colo-rectal, hipercolesterolemia, obesidad, diabetes mellitus y aterosclerosis. En general, el consumo de fibra en la dieta occidental es de 15 a 20 g/día, muy por debajo de la recomendación de la Asociación Americana de Dietética: 20 a 35 g/día en adultos o 10g a 13g de fibra por cada 1.000 calorías.

En general dos tercios de la fibra de la dieta en una alimentación mixta pueden llegar a estar compuestos por fibra insoluble. Casi todos los alimentos que aportan fibra, tienen más insoluble que soluble. La inulina y los fructooligosacáridos (FOS) son solubles y exclusivamente fermentados por las bifidobacterias del colon.

La nutrición enteral (NE) es una técnica de apoyo nutricional en pacientes que mantienen una aceptable función del tracto digestivo. El diseño de nuevas fórmulas para suplementación oral y/o para su administración por sondas, ha incorporado nuevos conocimientos de la fisiología digestiva y ha permitido aplicarlas en pacientes según sus patologías médicas o quirúrgicas. En este sentido, se han desarrollado fórmulas enterales con fibra dietética que aportan los beneficios de éstas al paciente.

Los efectos beneficiosos de la fibra son debidos a sus propiedades mecánicas y bioquímicas en el tracto intestinal.

Los efectos secundarios de una fórmula muy alta en fibra, como flatulencia, distensión abdominal, alteraciones en la consistencia de las heces, reducción en biodisponibilidad de micronutrientes, aumento de pérdidas energéticas por heces son altamente improbables, debido a que las fórmulas de NE con fibra existentes aportan menos de 35g al día. Así pues, la nutrición enteral con fibra debería ser indicada a todos los pacientes, salvo que existiese alguna contraindicación precisa como en casos de preparación del intestino para estudios radiológicos, íleo intestinal incompleto, medicación supresora de la motilidad intestinal (como morfina) o algunos problemas gastrointestinales que requieren de una dieta baja en residuos. Por otra parte, un aumento en la ingesta de fibra es la medida dietética generalmente recomendada para el tratamiento de la constipación y la suplementación de fórmulas con fibra se considera beneficiosa para el paciente que recibe alimentación enteral o de suplementación por un largo período de tiempo.

El beneficio de la fibra dietética está ampliamente documentado en la prevención y el tratamiento de la constipación. El efecto laxante de la fibra dietética se basa en el aumento del volumen de las deposiciones, aceleración del tiempo de tránsito intestinal y por la producción de AGCC . La constipación, el fecaloma y la necesidad de laxantes, son los problemas gastrointestinales más habituales en los pacientes que requieren nutrición enteral de larga duración, tanto hospitalizados, como en su domicilio. La NE con fibra, normaliza la función intestinal y el tiempo de tránsito y disminuye la necesidad de laxantes.

Investigadores demostraron la utilidad de la fibra en el tratamiento de la diabetes mellitus, documentando que disminuía la glicemia postprandrial y aumentaba la sensibilidad a la insulina.

La fibra soluble reduce la velocidad de absorción de la glucosa, disminuyendo el incremento de la glicemia e insulinemia después de una carga oral de glucosa.

Las fórmulas enterales estándares son altas en carbohidratos y bajas en fibra. Para mejorar el control de las glicemias se han desarrollado fórmulas específicas para diabéticos que contienen sucralosa, fibra, ácidos grasos monoinsaturados, y antioxidantes . La Asociación Americana de Diabetes (ADA) sigue recomendando un consumo de fibra entre 20-35 g/día tanto soluble como insoluble para mantener un mejor control glucémico e insulínico.

En resumen, existen razones de índole fisiológica para utilizar NE con fibra en muchos pacientes, especialmente en aquellos que presentan diarrea osmótica o secundaria a una disbacteriosis por el uso prolongado de antibióticos, como también en aquellos que presentan constipación. La fibra soluble administrada por nutrición enteral, parece ser útil en el manejo de pacientes críticos, en casos con enfermedades intestinales inflamatorias y en el síndrome de intestino corto. También ayuda a controlar las hiperglicemias en diabéticos con NE y/o suplementación.

Para una persona adulta se recomienda una ingesta de fibra, tanto soluble como insoluble, de 25g al día.

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